voz

Hay una voz en mi que quiere crecer, que quiere nacer

 rosa perfecta que va vistiéndose de muerte.

Hay una voz en mis entrañas que se retuerce y grita por querer salir,

que escucha, que siente, que late.

Mi voz ,se tiene que hacer de piedra, carne de yugo,

 ha nacido la voz de la sepultura.

Las lágrimas no importan ya

Hoy la sangre tiene dedos y abre fosas
en la tierra, surcos en el alma.

Hay una voz en mi, pero la voz se apagó,

no nació, no creció, no vivió.

Había una vez una voz…

 Adriana Rodríguez Vives. La Habana, 1989

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