infinito

En mi pueblo hay un nombre

palabra esculpida en el libro del tiempo,

con cincel y martillo tañes la herida,

el implacable la va haciendo profunda

En mi pueblo hay un nombre,

arrugado por los vientos

con una verdad inmensa, nombre puñal,

verdad de muerte

En mi pueblo  hay  una casa,

un niño, unos versos, una boca , un amor

 y  un nombre, nombre escarlata,

ideal maniquí, comodín del señuelo,

verdad de muerte

En mi infancia a mi pueblo, onírico,

lo encontraba grande con mis ojos de niña,

con aguas dulces, sonido de pájaros, tren de nubes,

donde el mar no se conformaba, donde dormía el sol en el horizonte…,

mi familia, mi perro, los juegos, los amigos,

los primeros deseos y el pecado escondido,

 ¡fecundación de maravillas, epifanías del olvido!

En mi pueblo hay un nombre

ese nombre es luz y sombra, y yo soy luz,

soy la luz  de su sombra, devuelta entre los viernes que dejó

y los que le debo

Mi(su) nombre es casi nada, 

pero mi(su) nombre es todo,

se agranda en la memoria de tiempos muy lejanos,

de cuando yo era del nombre y ese nombre era mío

En mi pueblo hay un hombre

nombre de hombre, nombre adyacente

nombre látigo, nombre infinito,

nombre escarlata, errata de imprenta…

 

Adriana Rodríguez Vives. La Habana, 1989

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