IMG_1534 copiaEra un día caluroso de verano al sur nos miraba la casita del Apóstol,

a unas pocas cuadras la Alameda de Paula

con su brisa de mar bohemio y cerveza clara

invitaba a beber estrellas,

horas antes había llovido se podía respirar ese aire limpio

con olor a inmensidad desde aquella azotea culpable,

la tarde en su color violáceo fenecía,

una pared marcaba la silueta de dos cuerpos en el duro concreto,

allí en una escalera inconsciente y para la espera de unos extraños mocosos

comenzó a deshojarse Margarita,

si, Las Chicas Grandes también lloran…

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